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Tirantes ajustables
La historia de las tirantes comienza en Francia, en el siglo XVIII.
En esa época, los primeros tirantes de fantasía no eran mucho más que simples bandas de tela decorativa, fijadas a los ojales de los pantalones para hombres.
Todo cambia en 1822, cuando un mercero londinense llamado Albert Thurston atrae por primera vez la atención del público sobre este accesorio, comercializándolos como “braces”.
Los tirantes anchos para hombre y mujer se vuelven entonces excepcionalmente populares.
Su papel es ante todo funcional: mantener los pantalones anchos de la época y preservar la prestancia del caballero avisado, evitando cualquier incidente de vestuario.
Si el cinturón termina ganando popularidad, eso no significa en absoluto la desaparición de los tirantes de cuero vintage.
Siguen siendo un símbolo de elegancia discreta, una firma de refinamiento masculino heredada de otro tiempo.
Hasta los años 1930, perdura una distinción notable:
los cinturones forman parte del atuendo exterior, mientras que los tirantes de cuero todavía se consideran ropa interior, usados a resguardo de las miradas.
